Nuestra vida la construimos a partir de experiencias, conocimientos y enseñanzas que recibimos de los mayores a través del tiempo, esto va forjando unas características en nuestra personalidad, en lo que percibimos de nosotros y lo que perciben los demás. De quienes más aprendemos o consumimos aprendizajes generalmente es de nuestros padres, y de los profesores, familiares o amigos que a lo largo de nuestra educación vayan teniendo alguna incidencia en ella. Para bien o para mal estos seres humanos están condicionados y de alguna manera codificados de lo aprendido igualmente de sus maestros de vida (papás, profesores, familia, amigos) y cuando no se ha generado consciencia arrastran con esas creencias por años (incluso por toda su vida) y van a querer permearte a ti. En estos tiempos afortunadamente hay más herramientas para trabajar estos conceptos para que muy a pesar de todo lo que han dicho nuestros padres, nuestros maestros, nuestra familia y nuestros amigos podamos trabajar esos conceptos errados y dejar de obstaculizar nuestras vidas.

Poco a poco he ido descubriendo muchas etiquetas marcadas en mi, que me mantenían en la zona cómoda de no lograr lo que quería, dejar de arriesgarme o intentarlo por miedo a los resultados. Mi mente tenía claras las cosas que siempre habían dicho de mi y asumí que así eran, con el gran problema que nuestra mente es una lora parlanchina que en ocasiones cuando no está en fortalecimiento permanente magnifica los defectos o no puedos y minimiza las cualidades y los ¡CLARO QUE PUEDO!, unos años para atrás mi mente era muy débil y en su debilidad maximizaba sin duda alguna esos defectos y no puedos. Afortunadamente crecí, no sólo en tamaño… Me preocupé por empezar a fortalecer mi mente, estudié coaching ontológico, empecé a buscar expertos, visité terapeutas, me empecé a interesar por leer sobre los patrones y hábitos mentales y esto, aunque todos los días me doy cuenta de lo mucho que tengo por aprender (o mejor dicho DESAPRENDER), me ha hecho levantar del letargo.

Muy pequeña me llevaron a vivir de Medellín a Bogotá, en ese cambio pasé de un colegio convencional a un colegio bilingüe, llegué a primaria a encontrarme con niñas que desde preescolar veían todas sus materias en inglés: sciences, geography, spelling, art, etc. Yo no recuerdo si quiera si sabía qué era inglés. Ese cambio, quién lo iba a pensar fue realmente un trauma para mi. De siempre he sido abierta al cambio, pero ese si que me costó… Sentía que no podía con el inglés y mis profesoras, compañeras, papás se encargaron de reforzarme que no era lo mío. Mis años en el colegio gracias eso se volvieron una tortura, en realidad fui bastante indisciplinada en general, pero con el inglés si que tenía problemas. Buscaba la excusa perfecta para irme a la enfermería del colegio y no entrar a esa clase, tenía charlas de motivación personal en la materia día por medio con la profesora y terminaba cada año reforzando inglés y obviamente habilitando la materia. Mientras mis amiguitas se burlaban de mi y con mis papás tenía largas conversaciones revisando qué podíamos hacer, pero al final todos, Yo y todos coincidíamos en que yo no sabía inglés y no era buena para eso. Salí del colegio creyendo lo mismo. Sin embargo un día por fin viaje a Orlando con otra persona que creía saber menos que yo (digo creía porque puede estar motivado por una etiqueta similar a la mía) y mi sorpresa fue que pude sostener conversaciones, hablaba el idioma, me hacía entender, entendía, solucionaba y conseguía todo lo que necesitaba hablando con las personas en su idioma… El inglés que yo siempre pensé no saber. A partir de ese viaje empecé a vencer mi miedo con el idioma, en cada viaje asumo que lo sé, leo fluidamente libros en inglés, sostengo conversaciones con personas en ese idioma y puedo perfectamente escribir textos, atender los clientes de otro país en mi negocio y en nuestro mundo de hoy tener conversaciones de whatsapp con clientes y amigos extranjeros. Descubrí que lo que tenía era una etiqueta creada, puesta por los demás y reforzada por mi, duré muchos años asumiéndola y en ese orden de ideas le cumplía a esa etiqueta entonces, manifestaba no saber, no ser capaz con el idioma, no entender, etc.

Muy similar sucedió con mi apariencia física, para mi familia, mis amigos y entonces obvio para mi (como he contado en otros de mis artículos) siempre fui la “gordita”, y esto no sólo me llevó a caer en la anorexia como una manera de estar en forma, sino que después de bajar de peso seguía creyendo que estaba igual porque mi mente no lograba asimilar que yo Carolina “La gordita” pudiera estarlo, dure varios años subiendo y bajando de peso como un yoyo y sólo hasta que convencí a mi mente, trabajé en mi amor propio y valoración personal logré derribar esa etiqueta. Hoy veo fotos de momentos donde estaba súper flaca y en esa época me sentía gorda o no estaba a gusto con mi apariencia, por fin ahora siento que me establecí en un punto que me siento fuerte con mi cuerpo y con mi mente y ya por ningún motivo permito que me sigan estigmatizando con la misma etiqueta, Carolina ya es una mujer segura que no necesita enfermarse para estar en forma ni pasar por encima de su salud para cuidar su bienestar y sentirse bien consigo misma. Ya despedí la vieja etiqueta, la vieja narrativa de mi cabeza y le dí la bienvenida a la mujer saludable que veo hoy en el espejo y se que por fin reflejo.

Así que debes saber, las personas siempre van a hablar… Como decía hace poco Alejandra Azcárate presentadora y cómica colombiana, en la entrevista de @Thebepow “todos tenemos derecho y necesidad de expresarnos libremente”, cada persona quiere expresarse y decir lo que piensa de ti, de eso, de los demás y ese es su problema. Siempre estaremos sacando afuera nuestras creencias, nuestros miedos, nuestra necesidad del ego, comprometiendo la condición de los demás, debes estar atento para oírlos y saber que eso que ellos dicen de ti no es en realidad lo que tu eres, es lo que ellos con sus creencias, miedos y ego ven de ti. Por eso te pido cuida de lo que tu mente dice de ti, y con mucho más cuidado cuida lo que recibes de la percepción que los demás expresan de ti y lo que tu eres. Y por último recuerda puedes haber pasado años siendo la que no sabía inglés, “la gordita”, o puedes tener cualquier otra etiqueta pero el día que decidas cambiarla también puedes callar la mente parlanchina y darle la bienvenida a los ¡CLARO QUE PUEDO! y empezar a cambiar lo que tu y los demás ven y dicen de ti. ¡Estás para brillar y ser tu mejor versión cariño!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *